Santiago de Chile: descuentos y facilidades para españoles

Las compañías aéreas han defendido siempre que con unas tarifas aeroportuarias más bajas se potenciaría mucho más el turismo y el aumento de usuarios compensaría totalmente el coste inicial de la rebaja para los ingresos de los aeropuertos.

Este discurso teórico lo han aplicado a la práctica en Chile. El país sudamericano ha puesto en marcha una medida de este tipo y, al menos a corto plazo, parece que funciona. El Gobierno de Sebastián Piñera se comprometió a rebajar las tarifas aeroportuarias en un 40% en tres años. El primer tramo lo aplicó en el ejercicio del 2018, con una reducción inicial del 20%, que debería completarse con otro 10% a finales de este 2019 y el 10% restante al cierre del 2020. Pero el éxito de la iniciativa ha superado las prevsiones más optimistas. Así lo expuso el ministro de Economía chileno, José Ramón Valente, que aprovechó el acto inaugural de la llegada del primer vuelo directo de Barcelona a Santiago de Chile operado por Level, la marca de bajo coste del grupo IAG (British Airways, Iberia, Vueling y Air Lingus), para anunciar que la rebaja del 10% de este año se avanzaba al próximo mes de julio.

Según Valente, las compañías aéreas trasladaron la rebaja de tarifas a los precios de los billetes, que se abarataron también un 20%. La consecuencia positiva de todo ello, aseveró el  ministro, fue que entre octubre del 2018 y el pasado marzo se incrementaron el 19% la cifra de pasajeros que han pasado por los aeropuertos chilenos. Un total de 23 millones de personas, con un aumento del 10% en el pasaje internacional y del 17% en el nacional.

Vincent Hodder, consejero delegado de Level, dio la razón al ministro. En el negocio del low cost los márgenes son muy escasos, y por ello cualquier medida que tienda a mejorarlos, como una rebaja de tarifas de la magnitud de la chilena, se convierte en un incentivo a favor de estos aeropuertos. Y esta fue, aseguró el directivo, una de las razones de la opción de Level por Santiago de Chile, que se ha iniciado con dos frecuencias semanales, pero que pasarán a cuatro a partir de julio. Además, las autoridades turísticas chilenas se han volcado en la promoción de esta nueva oferta.

Chile está inmerso además en un programa muy intenso de inversiones para modernizar y aumentar la capacidad de sus aeropuertos. El más ambicioso y caro es el de Santiago, con un coste previsto de 624 millones de euros que ha de permitir a la infraestructura llegar a los 38 millones de pasajeros de capacidad. Otra cosa será ver cómo cuadran a largo plazo las cuentas y si el tirón de la rebaja de tarifas se mantiene.
81.000 españoles

En el 2018 llegaron a Chile 81.000 turistas españoles, según los datos ofercidos por la directora general de Turismo del país, Andrea Walleter. Una cifra pequeña comparada con los 5,7 millones de turistas internacionales llegados a Chile el mismo año. “La cuota española es muy baja y creemos que podemos crecer. Para nosotros es muy importante la conectividad aérea, entre Europa y Chile siempre necesita más” resaltó Walleter para justificar la labor de promoción en España.

Chile se ha ido posionando en el mundo como oferta turística interesante en temas de naturaleza, de turismo de aventura, el enoturismo y el astroturismo. “Las oportunidades de crecimiento son muchísimas y las llegadas de nuevas líneas aéreas nos ayudan mucho. Para nosotros los mercados prioritarios en Europa son España, Francia, Reino Unido y Alemania” recalcó la responsable turística chilena.

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